jueves, 16 de diciembre de 2010

¿VERDADERO ALTRUISMO?

En estos días hemos visto como cientos, miles de colombianos han demostrado su gran capacidad para ser solidarios con sus hermanos en desgracia y es un aspecto a resaltar en medio de esta gran crisis que vive Colombia hoy por causa del invierno. Lo mejor de todo ello es que los ciudadanos de a pie se han dejado tocar el corazón y el bolsillo y hoy buscan la forma de contribuir para que quienes lo han perdido todo o casi todo puedan comenzar de nuevo y lo hacen aportando dinero, alimentos, medicinas o ropa a través de los organismos que han liderado el tema o acudiendo directamente a asistir a las víctimas.

Sin embargo y en medio de toda esta avalancha de personas interesadas en ayudar en forma desinteresada y sobretodo anónima empiezan a aparecer los grandes empresarios de este país a ofrecer para los damnificados cifras astronómicas que un escucha desprevenido entiende como un gran acto de generosidad y como no va a pensarlo cuando escucha a Julio Mario Santo Domingo decir que va a entregar más de 5 millones de dólares y a Luis Carlos Sarmiento que va a entregar más de 8 millones de dólares. Y ahí es donde hace falta analizar un poco más en detalle y con mayor cuidado lo que hay detrás de todo eso. Primero, si el aporte que estos empresarios hacen, fuera desinteresado no aparecerían en los medios de comunicación buscando publicidad para esta iniciativa sino que sería anónimo como el que hacen tantos colombianos cuando donan sus vueltas en el supermercado o cuando llevan sus ayudas a la Cruz Roja; y segundo, lo que tampoco le han dicho al país es que esos aportes al ser “donaciones” son deducibles del Impuesto de Renta y solo hace falta tomarse algunos minutos para leer en el Estatuto Tributario el capítulo que hace referencia a Donaciones y Contribuciones para darse cuenta que el “altruismo” es solo una pose por la cual están ganando réditos frente al país y frente a las víctimas, porque al final del día la cuenta es la misma que teníamos antes de las donaciones en el mejor de los casos. Estos recursos los iba a obtener la nación por los impuestos que estas empresas le adeudaban y ahora los están recibiendo de forma anticipada con el agravante que el país en general no entiende esta minucia y cree que hay recursos adicionales lo cual no es real. Así las cosas para asumir los costos de la emergencia generada por el invierno, el Gobierno Nacional deberá encontrar otros mecanismos de financiación que terminaremos asumiendo todos los colombianos y los que menos aporten serán esos grandes empresarios que hoy nos hacen creer en su conciencia social. Creo debemos clamar porque no reclamen las deducciones y que así como hicieron ruido con la donación lo hagan con su intención de no solicitar los certificados de donación para hacerlos efectivos en la próxima declaración de renta, eso sí sería un acto generoso.

Por ahora creo que ya tienen en este mundo el agradecimiento por su “generosidad” y el tiempo dirá si tenemos razón quienes vemos con recelo estos actos que solo parecen buscar publicidad gratuita y congraciarse con la opinión pública.

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